lunes, 11 de agosto de 2014

Entrevista a Gabriela Alberti

El arte de bailar

DETRÁS DE LA PERFECCIÓN 
Para ser bailarina, hay que practicar, trabajar bajo presión y soportar el dolor

Por: Daniela Kaufmann

Gabriela Alberti es una reconocida bailarina de ballet y en esta nota nos va a contar el trabajo detrás del telón






¿Bailas desde chiquita? ¿Cuántos años y qué cosas tuviste que estudiar para ser profesional? ¿Cómo es el entrenamiento?
 çSí, yo empecé a bailar a los seis años. A donde fui tuve la suerte de que era una buena maestra, ella me aconsejó que fuera al Colón. Entré ahí a los once, Y en el Colón ya empiezan las formaciones mucho más profesionales, inclusive no es una o dos veces por semana, es todos los días. Estudié por muchos años para ser profesional, estábamos toda la mañana (porque a partir del mediodía yo iba al colegio),  entrábamos 7:30, 8:00 hasta casi las 12:00 12:20. La  formación era: danza clásica, española, folclórica, moderna, estudio de música, francés (porque los pasos son en francés), historia del arte y danzas de carácter. Para una formación  profesional hay que estudiar mucho.

¿Qué papeles importantes tuviste? ¿Quién fue tu compañero ideal y por qué?

Gabriela como Odette de "EL Lago de los Cisnes"
Yo bailé muchos clásicos. Este que hice ayer, lo menciono para que te quede, “Dios se lo Pague” fue un desafío porque no es común en el ballet. Este bailarín tomó la historia de la película para llevarla al ballet. Los roles clásicos que hice, conocidos por toda la gente, que me hayan gustado y que hoy en día me siguen gustando hacer son: “El Lago de los Cisnes”, “Giselle”, “Don Quijote”. He llegado a hacer “El Jorobado de Notre Dame” que también me encanto, aunque no es un clásico. Del repertorio clásico hice prácticamente todos. Yo bailé con Julio Boca, con Guerra, con Iñaqui también baile mucho, con Hernán Piquín, muchísimo y también tengo compañeros del Colón como Alejandro Parente. Puedo decir que fue como… el sueño de la bailarina cumplido cuando bailé con Igor Stravinski, que es un bailarín ruso. Yo lo veía y me encantaba en todo sentido (voz soñadora). Y cuando vino a la Argentina a bailar “El Lago de los Cisnes” vino con su bailarina. Cuando me dijeron que yo iba a hacer una función con él ¡casi me muero! ¡no lo podía creer! tengo fotos y todo.

Yo traté siempre, hasta hoy en día, de estar bastante saludable de mi cabeza

¿Cuánto tiempo practicás una coreografía antes de que la gente la pueda ir a ver? ¿Qué sentís cuando subís al escenario? 
 La formación del bailarín implica una clase diaria mínimo de una hora y media más o menos. Cuando se está preparando una obra lleva más tiempo porque uno tiene que aprenderse los pasos, recordarla y pulirla. Practicarla y ensayar la parte actoral, por ejemplo, en esta obra que viste. Cuando la obra ya está aprendida, entonces se puede dejar para el año que viene, y es más fácil porque ya se sabe, entonces es menos tiempo de ensayo. En una obra nueva, lo ideal sería un mes mínimo, pero a veces es menos tiempo. ¿Qué siento cuando subo al escenario…? Y… un bailarín siempre tiene algo de nervios ¿no? (se ríe) Al principio, cuando eran las primeras veces, era peor. Hoy en día es más ansiedad por hacerlo, el momento para poder dar todo. Con los años uno se relaja, ya que todo es más familiar, y se puede disfrutar. Más que nada porque la danza clásica es muy difícil y por ahí algo que falla te predispone mal para seguir.

¿Llevás una vida especial? (dietas, cuidados, etc.) ¿Es muy exigente el ballet?
No, por suerte mi genética, digamos, ayudó a que yo no tenga que hacer sacrificios como una dieta, pero tengo muchas compañeras que sí. Y realmente es una carrera en la que se necesita tener una estética especial, no voy a mentir. Porque justamente la danza tiene que ver con la belleza, con la estética, con el perfeccionismo. Pero yo traté siempre, hasta hoy en día, de estar bastante saludable de mi cabeza, por lo menos, de no enloquecerme porque hay gente que puede llegar a extremos peligrosos. En cuanto a lo físico, con el tema de la anorexia, la bulimia, hay muchos casos.
Y bueno, la danza es muy difícil (voz preocupada)  porque a veces eso puede llegar a dejar a alguien fuera de carrera y por ahí después con los años se afina y tiene otra forma pero, en ese sentido la carrera es muy dura.

Me contaste que le enseñás danza a niñas, ¿Qué te hizo querer enseñar?
¿La escuela de baile del Colón o acá? Porque yo estoy hace tres años en el Colón como maestra ya que la directora de la escuela me invitó a formar parte del staff de los maestros. Después, yo busqué por acá, por la zona donde vivimos también poder enseñar. Porque, bueno, sé que en algún momento ya no voy a bailar más. Porque si es todo la danza y después pasan los años y uno se queda nada más que con eso es triste. Tarde o temprano no voy a bailar más, entonces es lo que quiero seguir haciendo. Y siempre quise enseñar a chicas chiquitas, chicas grandes, la cuestión es transmitir lo que me gusta y que aprendí durante tantos años. 


1 comentario:

  1. Excelente, Dani! Felicitaciones por haber llevado a cabo con tanto éxito este nuevo desafío!

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