miércoles, 17 de mayo de 2017

Ensayo

El uso de la argumentación, en Medea de Eurípides

A pesar de haber sido escrita hace siglos y en un contexto con una historia completamente distinta a la actual, la tragedia griega Medea está llena de actitudes y situaciones actuales, además de tratar problemáticas que también lo son. Esto se muestra en la manera de presentar a las mujeres, en oposición con la idea de madre sumisa que hace nada más que las tareas del hogar. Eurípides hace que Medea exprese esta situación de desigualdad y haga algo al respecto: no sólo toma acciones contra su rol de mujer fino, sino que lo hace utilizando argumentación y manipulación.

Hasta el momento, las justificaciones de los hechos apelaban a la fuerza divina, en cambio, en esta obra se presentan la argumentación factual tanto como la manipulación y modificación de los hechos para convencer al otro: conceptos que también son comunes en el día a día de la vida actual.

Estas ideas serán desarrolladas comparando la actitud de Medea al discutir con el Coro, Creonte y Jasón. La heroína evoluciona en su carácter, mostrando distintas facetas de su personalidad, que se muestran a través de la argumentación y explicación de los hechos de diferentes formas.

Con el coro, formado completamente por mujeres y al cual le muestra su faceta más honesta, mantiene una conversación constante, la cual siempre gira en torno a la idea de la mujer. Al principio los pensamientos que Medea propone no son claros,  son muy sentimentales y giran en torno al concepto de que ser mujer es una tragedia.  Luego, cuando vuelve en sí y tiene una mirada más analítica, argumenta las razones por las que quiere vengarse de Jasón, quien la utilizó y desechó, y el coro al ser femenino, se identifica con ella y la apoya.  Mas cuando decide que también sus hijos deben sufrir  el castigo de su padre, debido a que si los deja vivir en Corinto el castigo será peor que la muerte, el coro de le opone,  ya que propone que una madre debe siempre buscar lo mejor para sus hijos, su descendencia, y no utilizarlos para fines personales.

Otro caso en el que se puede ver claramente la faceta más manipuladora y analítica de Medea, es en la conversación con Creonte, en la cual, a través de la victimización y la búsqueda de una buena “salida” para sus hijos, apela al sentimiento de paternidad y sensibilidad del rey, para conseguir que la deje quedar un día más en Corinto, tiempo suficiente para llevar a cabo su venganza:

“Quiero más a mi casa que a ti. Salvo mis hijos, nada me es más querido.”
Aquí, Medea oculta su naturaleza analítica y apática, hablando más de los posibles males de sus hijos que de los propios, y tomando una actitud vulnerable y de madre desesperada, que convence a Creonte.

Finalmente, la situación en la que mejor se ve el gran uso que tiene Medea de la palabra es en la oposición entre su primera conversación con Jasón, en la que expone todos sus pensamientos vengativos y expone su ira, y su segunda conversación en la cual repentinamente es una mujer calmada y dispuesta a debatir con el que le arruinó la vida. El drástico cambio en su actitud debería despertar muchas dudas en el otro personaje, especialmente considerando que este, a diferencia de Creonte, la conoce bien y sabe de su habilidad en el habla, pero de todas formas, su destreza es tal que logra hacerle creer todo lo que dice, sobre todo porque, como con Creonte, apela a su amor de padre,  otorgándose así  un pase libre a la ejecutación de sus planes vengativos:

“Tu corazón se ha volcado hacia lo beneficioso, al adoptar con el tiempo la decisión mejor. Son actitudes de mujer sensata”
(Jasón sobre Medea en la segunda negociación)
Este cambio es generado, de nuevo, a raíz de la necesidad de lograr su objetivo: enviar los regalos envenenados usando a sus propios hijos, usando los argumentos de maternidad y de “mujer débil que se enoja por ver a su marido con otra”; básicamente oponiendo sus verdaderas intenciones y mostrando una falsa compostura.

En conclusión, esta tragedia fue sumamente famosa no solo por mostrar ideas muy actuales sobre el rol de la mujer y su desigualdad con respecto al hombre, sino también por retratar a Medea como un verdadero humano: capaz de hacer atrocidades para cumplir con sus principios y hábil para moldear la realidad a su parecer y lograr sus fines, convenciendo a gente que se autodenomina incrédula para que crea cosas que no son verdad, o lo son parcialmente, a través de la utilización de recursos como la autodespreciación, victimización, adulación al otro y, sobre todo, transmitiendo ideas que parecen clara, verídicas y verosímiles a pesar de no serlo.

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